
En el debate de la privacidad y el abuso de la Inteligencia Artificial me cuesta posicionarme en contra de su evolución cuando pienso exclusivamente en el apartado de la accesibilidad: traducciones y doblaje automático de vídeos, reconocimiento del entorno para personas con discapacidad visual, gafas que añaden subtítulos automáticos para personas con discapacidad auditiva… no se puede dar un cheque en blanco en nombre de la accesibilidad, pero quizás sí tener algo de manga ancha.
Es obvio que muchas de estas evoluciones se escapan de la IA generativa, que es la más dañina… pero aún así son un riesgo tanto en privacidad como en abuso energético.








