
Mucha gente recomienda activar la conexión Bluetooth solamente en momentos imprescindibles para reducir así cualquier riesgo de privacidad… y la idea es buena, tiene mucha lógica, pero omite que un gran porcentaje de la población tiene algún tipo de gadget vestible como reloj o pulsera que requiere de conexión permanente para poder ofrecer funciones tan básicas como las notificaciones o sincronización.
Lo que sí deberíamos tener claro es que hay que tener cierto cuidaado con el momento y lugar en que emparejamos dispositivos. Y, sobre todo, quitarnos la manía de aceptar solicitudes sin fijarnos (algo que veo muy a menudo en el aula).








