
Esta es una de las batallas en las que he luchado mil veces en clase: explicar a mis alumnos la teoría sobre los ciclos de las baterrías y luego dejarles claro que el móvil está para usarlo y no para vivir pendiente de su salud. Por conveniencia cargamos los teléfonos mientras dormimos y a nadie se le ocurriría despertarse en medio de la noche para desconectarlo. Algo parecido ocurre con los sistemas que evitan que la batería se cargue al máximo.
Me quedo con su idea final, asumir el desgaste de la batería como un proceso normal y natural, la vida misma. Siempre podremos cambiar la batería si el teléfono nos dura el tiempo suficiente como para que nos afecte.








