
Llevaba tiempo molesto con VLC, el reproductor multimedia de código abierto, porque le costaba más abrirse en mi ordenador principal (y bastante potente) que en un NUC pequeñito que uso de servidor. Resulta que, por no variar, era todo culpa de Microsoft y una cuarentena injustificada de su antivirus.
Lo más bochornoso es que el problema lleva más de un año reportado sin que Microsoft haya puesto solución alguna. Reconozcamos también que los propios desarrolladores de VideoLAN podrían haberse esforzado más en hacernos llegar un arreglo. Para que el arranque del programa vuelva a sentirse ligero como el primer día solo necesitamos borrar la caché de plugins tal como indican en el artículo o reinstalar VLC.








