
En unos meses se termina el soporte oficial gratuito de Windows 10 y eso significa que quedamos a expensas de que se descubran fallos de seguridad que permitan hackear nuestros equipos con mayor facillidad.
Las principales opciones que tendremos para poder seguir sintiéndonos seguros son pagar por el soporte ampliado o confiar en herramientas de terceros. Y si no, aceptar los riesgos de los que se habla en el artículo:
- Hardware y software moderno incompatible
- Riesgos de seguridad personal
- Riesgos de seguridad en infraestructuras: este sería, desde mi punto de vista, el más grave porque no basta con que el usuario lo haga bien, sino que las empresas (que han demostrado en sobradas ocasiones anteponer el beneficio económico a la seguridad) en las que confiamos también lo hagan bien.
Yo vuelvo a insistir en que me parece gravísimo que se hable de un soporte extendido de pago. Las actualizaciones de seguridad deberían ser un derecho del consumidor. Si la empresa desarrolla la parches contra vulnerabilidades para clientes premium, debe estar obligada a facilitárselas también a los demás.