
El open data no es simplemente abrir al público todo tipo de datos sino ofrecerlos en formatos estándar y con licencias de uso libres/gratuitas para que cualquiera pueda utilizarlos en sus proyectos. Entre estos datos destacan información meteorológica, geográfica, astronómica, de salud, contrataciones públicas, presupuestos…
Eso tampoco significa que se ofrezca toda la información sin control, pues siempre debe precederle un proceso de anonimización que evite revelar detalles privados. Además, para el sector político, también es muy tentador ofrecer una avalancha de información para enterrar los detalles que podrían jugar en su contra.
En definitiva, los datos abiertos son un mínimo exigible hoy en día, pero no podemos permitir que las administraciones se llenen la boca con información tosca mal formateada o distribuida.
