
Lo que ocurre cuando le das todo el poder de decisión a un negocio podrido y con ansias por ganar más dinero es que termina descontrolándose y yendo a por más. El poder del fútbol no conoce límites en España y después de romper Internet todos los fines de semana durante más de un año ahora va a por los que habían encontrado soluciones alternativas, las VPN.
Así, España pone a la Unión Europea al nivel de China, Rusia o Irán cuando se celebran partidos de fútbol. Y no nos puede pillar por sorpresa porque ya se había anunciado hace un mes que ese sería el siguiente objetivo de los mafiosos de la pelota.
