
En este artículo se hace una curiosa recopilación de programas que, por sus formas o historial de respeto al usuario, recuerdan al software libre. Destacan Vivaldi, Steam, Obsidian, Discord o Plex y puedo entender la lógica detrás de esa selección.
Y, sin embargo, no podría estar más en desacuerdo con los casos de Plex y Discord. Son buenos y populares servicios, pero yo los he sentido siempre en la parte más mala del software privativo porque abusan del modelo de suscripción para ofrecer funciones arbitrarias y uno no sabe nunca a qué atenerse, ya que cualquier día pueden cambiar su rumbo completamente.
