
LibreOffice sigue (afortunadamente) a la contra de la corriente tecnológica más popular siendo la suite ofimática que apuesta por no incluir IA como una de sus características distintivas. No se trata de impedir que el usuario la utilice sino de respetar una serie de puntos básicos: ejecución controlada por el usuario y sin enviar nada desde tu PC sin autorización explícita (telemetría incluida), sin dependencia de un único proveedor, con formato abierto y siempre opcional.
Todo esto no significa cerrarse de forma definitiva sino, como se explica en el apartado final, mantenerse a la espera de que pueda llegar algo que cumpla con todos los requisitos comentados previamente. Habrá que ver cómo evoluciona con las actualizaciones del 2027.
