
Spotify intenta lavarse las manos cambiando su algoritmo de recomendación para no llenarnos los oídos con música creada por IA. Como si su política en este ámbito no fuese uno de los mayores culpables del auge de este tipo de música sin alma.
Aparte de la noticia, me parece muy importante tener bien guardadas herramientas como Soulless music y el Slop tracker para intentar discernir si el último éxito viral está creado por un artista real.
