
Dentro de los usos más legítimos que podríamos encontrar para la IA está el ponerla a encontrar vulnerabilidades para corregir todos los fallos de seguridad posibles del software que usamos día a día. O, al menos, da la sensación de que esa es la narrativa que intentan forzar ahora las tecnológicas para volver a ganarse el favor del público.
En el propio artículo de Mozilla explican que la IA no encontró nada espectacular, solo cosas que cualquier investigador humano podía haber detectado. Lo que nos lleva al descubrimiento que están comenzando a aceptar las grandes compañías: la IA sale más cara que contratar trabajadores humanos.
