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El navegador Brave, que goza de demasiadas simpatías en el mundillo tecnológico, se ha sacado de la manga una versión premium (compra única, al menos) que nos muestra una distopía a la que nos acercamos cada vez más: pagar para eliminar funciones.
Brave Origin no es más que una versión debloat (sin añadidos superfluos) del navegador. Es decir, en lugar de pagar para sufragar el desarrollo de nuevas funciones, pagamos para que esas funciones molestas no nos afecten. Hablamos de cosas como su VPN, chatbot, plataforma de videollamadas y todo lo que tiene relación con las criptomonedas.
Como siempre, si alguien percibe que mi texto tiene menos enlaces de los habituales no es por despiste sino porque me niego a promocionar lo más mínimo productos con los que estoy en total desacuerdo. Para compensarlo, aquí dejo un enlace para descargar Mozilla Firefox.
