
Pensaba que esta clase de cosas ya no se podían hacer, pero se ve que sí… muy útil para los rezagados con Windows 7 u 8 original que necesiten actualizar a Windows 10.
Este blog pretende cumplir la misma función filtrando las noticias más relevantes para ese grupo de usuarios que no necesita estar todo el día pendiente de la tecnología.
Aquí podrás encontrar enlaces a noticias interesantes sobre todas estas tecnologías, sencillas guías o explicaciones sobre conceptos informáticos útiles…

Pensaba que esta clase de cosas ya no se podían hacer, pero se ve que sí… muy útil para los rezagados con Windows 7 u 8 original que necesiten actualizar a Windows 10.

Mucho ha llovido ya desde los clásicos format c: que nos tenían entretenidos una vez al año como mínimo si queríamos mantener el ordenador en buen estado. Hoy Windows es capaz de mantenerse decentemente estable a pesar de los años de actualizaciones, capa sobre capa, del Sistema. Un gran mérito, cuando lo piensas friamente.
Sin embargo, nunca se sabe cuando se puede necesitar un formateo completo… y en este artículo se destacan las herramientas básicas internas y también alguna de terceros.

He elegido este artículo de Xataka móvil porque su título me parece muy original y hace hincapie en algo que muchos no habrán advertido: con los nuevos “estados”, una suerte de Facebook stories o Instagram stories, desaparecen aquellos estados a la MSN Messenger a los que nadie prestaba la más mínima atención.
Ha llegado la mensajería efímera (que desaparece en 24 horas) a tres servicios de la misma compañía y no se comunican entre ellos lo más mínimo. Es lo que tiene que no estén integradas las bases de usuarios de Facebook, Instagram y Whatsapp.
Personalmente creo que Instagram es su lugar ideal y en Facebook puede ser aceptable, pero en Whatsapp no tiene sentido debido a su escaso control de privacidad. Me imagino a tanta gente publicando tonterías que verá su jefe, abuela o profesor que hasta me pongo nervioso.
Pero no todo está perdido, se puede decidir qué gente tendrá acceso a tus estados e incluso desmarcar la confirmación de lectura para que no sepan que los has visto. En este otro artículo hay más información al respecto.

Ayer hablaba de lo mucho que sabía Google sobre nosotros y esta madrugada nos encontramos con un aviso en el móvil diciéndonos que se habían hecho cambios en nuestra cuenta y debíamos iniciar sesión de nuevo.
El reflejo automático, además de mirar en Twitter si era algo individual o colectivo, fue comprobar si había algún inicio de sesión desde algún sitio distinto al habitual.
Desde Google afirman que no ha habido ningún fallo de seguridad, pero es inevitable tener la mosca detrás de la oreja al recordar cómo Yahoo ocultó la gravedad de sus ataques durante años.
Y ya obviando todo eso, debo reconocer que me ha molestado especialmente la sensación de dependencia de Google (algo que quieren evitar a toda costa que pienses) y tener que volver a poner la contraseña en tantos y tantos y tantos sitios:

Respuesta corta: TODO.
Y lo más fascinante es su capacidad para ofrecer a cada persona lo que necesita en función de todo eso que sabe de nosotros… fascinante y temible, por supuesto.
Toda esa información está recogida en el Panel de usuario de Google y, en gran medida, sólo es accesible por Google y sus servicios. Sin embargo, con el tema de las redes sociales hay más información pública de la que creemos y StalkScan ha venido a recordárnoslo.

Uno de los recursos más maravillosos que nos ha dado Internet, vilipendiado sistemáticamente por profesores de instituto y universidad simplemente porque no entienden su concepto.
Obviamente la Wikipedia no debería ser la fuente única de un trabajo académico, pero sí su base. Estará más actualizada que cualquier enciclopedia en papel, enlazará a recursos útiles y citas contrastadas.
Seré rotundo: todo, siempre, debe comenzar por la Wikipedia. El reto para el alumno está en que luego el trabajo no recuerde lo más mínimo al artículo de dicha enciclopedia ni en estructura ni en contenido.

Quizás el título promete demasiado, pero me parecía muy necesario un recomendador de extensiones para Chrome, ya que es una tecnología muy poco explotada por el usuario medio que, como mucho, tiene instalado el bloqueador de anuncios de turno. Y la temible extensión del antivirus, esa que nunca falte.

Ya sabía cómo hacerlo en Chrome, pero nunca lo había probado en Firefox y Edge… por suerte es tan sencillo como el primero: editar el destino del acceso directo para añadir ese modo. En Chrome es -incognito, en los otors dos, -private.

Me interesa muchísimo este tema pero no he conseguido hacerlo funcionar en mi móvil… aquí lo dejo por si alguien más está interesado en acercarse al probable futuro de muchas apps.

Es alucinante que se estén planteando seriamente esta clase de cosas… menuda forma de pisotear el derecho a la privacidad/intimidad de los visitantes. Y lo peor es darle el poder a los funcionarios de aduanas, no a un juez.
Al final la guía se resume en: bloquea todos tus dispositivos, apágalos y ten a un abogado preparado por si se ponen quisquillosos.

La reproducción automática es una de las cosas que más odio en el mundo de la Informática: que yo conecte algo al ordenador no significa que quiera ejecutarlo al instante.
No se dice nada revolucionario, pero es la típica opción que molesta a muchos y que se olvidan de configurar. No es mi caso, claro, que lo primero que hago al instalar un Windows es repasar todas las opciones de Configuración y, si hay tiempo, Panel de control.