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En febrero del 2027 los nuevos teléfonos deberían estar diseñados para cambiar sus baterías sin herramientas especiales. Todo suena genial para el usuario y debo reconocer que yo mismo estoy intentando ampliar la vida de mi teléfono actual para ver si su sustituto llega con cambios favorables en este aspecto.
Existen exenciones lógicas y aceptables como la de dispositivos deportivos de tamaño minimo y sellados, que podrán seguir siendo como hasta ahora. El problema es que las compañías de teléfonos móviles no se están quejando y eso produce cierta desconfianza. Sin ir más lejos, se habla de que los teléfonos podrán saltarse esta norma con baterías más fiables o certificación de resistencia al agua.








