
────────────────────
De este largo (y a veces técnico) alegato en favor del formato estándar de documento abierto me quedo claramante con la frase «una suite ofimática que guarda en formato OOXML de manera predeterminada no respalda la soberanía digital».
Posteriormente se ha aclarado que no era un ataque a Microsoft sino que iba más allá porque es entendible que una empresa privada siga apostando por ese formato privativo que le beneficia. El problema radica en que parte de su competencia le siga la corriente (estoy pensando especialmente en OnlyOffice/Euro-Office) y que las Administraciones Públicas no pongan mucho más de su parte para luchar contra ello.








