
Ayer se publicó la primera versión de Euro-Office, una solución ofimática con programas alternativos a Microsoft Office que añade la posibilidad de ejecutarlo en el navegador y trabajo colaborativo en la nube. Todo de código abierto y con el máximo respeto a la legislación y principios europeos.
Tengo opiniones encontradas:
- A favor: todo proyecto de código abierto que intente destronar a Microsoft Office debería contar con nuestro apoyo. Además liderar una suite ofimática que se independice del predominio ruso en OnlyOffice suena genial estando las cosas como están.
- En contra: que todo esto sea el resultado de un consorcio de empresas utilizando el concepto europeo activa todas mis alarmas de oportunismo mercadotécnico. Tampoco ayuda que su base sea OnlyOffice y, por tanto, se dé absoluta prioridad a la compatibilidad con el formato de Microsoft (estándar pero dependiente de las decisiones de una empresa privada) en lugar de centrarse en estándares verdaderamente abiertos.
La sensación final (o más bien inicial) que se me queda es que este proyecto puede hacer más daño a la comunidad del código abierto que a Microsoft dividiendo a usuarios, empresas y administraciones públicas entre LibreOffice y Euro-Office. Ojalá me equivoque y la competencia sirva para enriquecer ambas plataformas.
